viernes, 31 de mayo de 2013
Como si nada
Escribo. Tengo que entregar mi artículo al periódico. Reviso páginas web. Ya van más de 24 horas desde la difusión de la grabación. Nada. Como si nada. Nada. Como si hubiera sido poco. Como si no hacer comentario borrara lo ocurrido.
Vuelvo a escuchar la grabación. Leo de nuevo la transcripción. Nada hay en ella que no esperáramos de semejante calaña de humanoide. Me indigna que en algunos medios nacionales e internacionales se refieran a él como “periodista” o “comunicador social”. ¿Graduado en cuál universidad o escuela especializada? Me pongo a pensar en los años dejando las pestañas pegadas en los libros, en los muchos exámenes difíciles que hay que aprobar, en las tantísimas horas que hube de prepararme, en las miles de cuartillas que tuve que escribir para ganarme el certificado. Y ahora resulta que cualquier tipejo recibe el título. Haría bien el Colegio Nacional de Periodistas en pronunciarse. Aunque sólo sea para que conste en los anales de nuestra historia como desagravio a esta noble profesión que algunos escogimos. O para que muchos de los jóvenes que se inician en esta carrera no crean que no hay manera de evitar la podredumbre. Alguien tiene que decirles que es posible ser un buen profesional sin vender los principios.
Sintonizo VTV. Anclas y reporteros se hacen la vista gorda, como si nada. Reviso internet. Busco la noticia en la que se dé cuenta de la investigación iniciada por el Ministerio Público. Nada. De la Contraloría. Nada. De la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Nada. De la Defensoría del Pueblo. Nada. Del Despacho de la Presidencia de la República. Nada. De la presidencia de Venezolana de Televisión. Nada. Del señor ministro de Comunicación e Información. Nada. Como si nada. Ni un solo pronunciamiento oficial en papel membrete. Todos parecen tenerle pavor al soez esperpento y su sórdido proceder. La misma noche anunció que dejará de estar al aire unos días pues va a dedicarse a reparar una dolencia en la vesícula. Es decir, por decirlo en criollo, se va con la cabuya en la pata. Como si nada. Aunque para el país de verdad no sea como si nada.
Pregunto en twitter a los penalistas qué fue de la vida de eso que mientan “notitia criminis”. Con harta razón se enfurecen los abogados, a quienes el ejercicio de su loable oficio se les ha convertido en una tortuosa travesía por un basural. Tienen la desgracia de tener que trabajar en un sistema que está bajo la égida de personas en cuyo vocabulario la palabra justicia sólo causa hilaridad.
Si el asunto produce en muchos el más profundo asco, a mí me da tristeza, un hondo pesar. Este país, tu país, mi país, nuestro país, un vergel atacado por una plaga de hambrientos salvajes. Me da por pensar en Antonio Cova, mi adorado profe que hace unos días se nos fue al cielo. El no se quedaría como si nada.
Tarde o temprano hablarán. Nos obsequiarán declaraciones destempladas con las cuales inundarán todo los medios. Hablarán con el desparpajo del infeliz. Para ellos los valores no son más que inútil fardo. Hablarán sin papel membrete, para intentar minimizar la podredumbre que ha quedado al descubierto, para que el país entienda que todo quedará como si nada. Hasta nombrarán un fiscal investigador que será un militante abierto. Pero para cuando procedan a hacer algo, ya será tarde. Para el pueblo no es como si nada. La vulgaridad de su silencio ya fue confesión de complicidad.
smorillobelloso@gmail.com
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